Historias de enero: pequeñas anécdotas que enseñan grandes cosas

Hola, soy Mònica Moles, y te doy la bienvenida a Caminos de Bienestar.

 

Este es un espacio para bajar un punto el ritmo, respirar un poco más profundo y reconectar contigo… incluso en semanas como esta, en las que el año ya ha arrancado y la realidad empieza a imponerse sobre los buenos propósitos.

 

Este podcast nació con una intención muy clara: acercar el bienestar a la vida real.
No al bienestar ideal, perfecto o de postal, sino al que se construye en lo cotidiano, en lo que nos pasa de verdad.

 

Y hoy quiero hacer algo un poco distinto.

 

Hoy no vengo a darte teoría, ni listas, ni grandes conceptos.
Hoy quiero contarte historias.

 

Porque a veces una historia sencilla, una escena cotidiana, nos enseña mucho más que mil consejos bienintencionados.

 

Historias de enero.
De ese mes en el que todavía estamos aterrizando.
En el que mezclamos ganas con cansancio.
Ilusión con realismo.
Y en el que, sin darnos cuenta, aparecen grandes aprendizajes… en cosas muy pequeñas.

 

 

Historia 1 – El propósito demasiado grande

 

Hace unas semanas, en una sesión de acompañamiento, alguien me dijo algo que quizá te suene:

 

“Empecé enero con muchas ganas… pero ya voy tarde.”

 

Me lo dijo a día 10.
Diez días.
Y ya sentía que había fallado.

 

Había empezado el año con una lista larga:
levantarse antes, comer mejor, hacer ejercicio, meditar, ser más paciente, organizarse mejor, dedicar tiempo a lo importante…
Todo a la vez.
Todo desde el día uno.

 

Y cuando la vida hizo lo que suele hacer —aparecer con trabajo, imprevistos, cansancio—, la sensación fue de fracaso.

 

Aquí hay una enseñanza muy clara, que vemos cada enero:

 

👉 No nos cansamos de intentar cuidarnos.
Nos cansamos de exigirnos demasiado.

 

El problema no era la falta de motivación.
Era el tamaño del compromiso.

 

Enero no necesita grandes revoluciones.
Necesita ajustes amables.

 

A veces cuidarte en enero no es empezar todo…
es no abandonar del todo.

 

 

Historia 2 – La agenda llena y la energía vacía

 

Otra escena muy habitual de estas semanas.

 

Persona organizada.
Agenda impecable.
Todo apuntado.
Todo controlado.

 

Y, sin embargo, me decía:

 

“No entiendo por qué estoy tan cansada si lo tengo todo planificado.”

 

Y aquí aparece algo muy importante que solemos olvidar:

 

👉 La agenda no mide la energía.
Mide el tiempo.

 

Y tiempo y energía no son lo mismo.

 

Enero suele venir cargado de “ponernos al día”:
reuniones pendientes, objetivos nuevos, conversaciones aplazadas, decisiones acumuladas.

 

Y muchas personas llenan la agenda…
sin dejar espacio para recuperarse.

 

El aprendizaje aquí es sencillo, pero profundo:

 

👉 No necesitas hacer menos cosas siempre.
Necesitas hacer menos cosas seguidas sin pausa.

 

A veces el autocuidado de enero no es añadir algo más,
sino dejar huecos.

 

Huecos pequeños.
Reales.
Posibles.

 

 

Historia 3 – El «sí» automático

 

Y te cuento una última historia, muy cotidiana.

 

Una persona me explicaba que había empezado el año diciendo “sí” a todo:
nuevos proyectos, favores, compromisos, planes.

 

Todo parecía buena idea.
Todo tenía sentido.
Todo era “por empezar bien el año”.

 

Hasta que, a mitad de mes, se notó irritable, sin paciencia y sin ganas.

 

Cuando lo revisamos juntas, apareció una frase muy clara:

 

“No me he preguntado si tenía espacio para esto.”

 

Y ahí está una de las grandes lecciones de enero:

 

👉 Empezar el año no significa abrir todas las puertas.
Significa elegir cuáles sí y cuáles no.

 

Poner límites no es cerrarte a la vida.
Es cuidarte para poder sostenerla.

 

Y a veces el límite más importante no es hacia fuera…
es hacia tu propia autoexigencia.

 

Lo que enseñan estas historias

 

Si juntas estas historias, aparece un mensaje muy bonito y muy real:

 

🌱 Enero no es para hacerlo todo perfecto.
🌱 Es para escucharte un poco más.
🌱 Para ajustar el ritmo.
🌱 Para recordar que el bienestar no se demuestra, se practica.

 

No se trata de grandes cambios.
Se trata de pequeñas decisiones conscientes:

 

– bajar una expectativa
– dejar un espacio en blanco
– decir un “no” a tiempo
– o decirte “está bien así, por ahora”

 

Eso también es avanzar.

 

 

Si algo me enseñan estas historias, y las veo cada día en sesiones y formaciones,  es que el bienestar no nace de hacerlo todo bien, sino de relacionarte mejor contigo en el proceso.

 

En Zentrum Coaching acompaño a personas y equipos precisamente en eso:
a ordenar prioridades, a cuidar la energía, a poner límites sanos y a construir un bienestar que encaje con la vida real, no con un ideal imposible.

 

Si sientes que este inicio de año te está pidiendo más amabilidad, más claridad o más equilibrio, quizás no necesitas cambiarlo todo…
quizás solo necesitas acompañarte mejor.

 

Gracias por escuchar Caminos de Bienestar.
Gracias por regalarte este rato.
Y recuerda: a veces, las historias más pequeñas son las que nos enseñan lo más grande.

 

Nos escuchamos en el próximo episodio 🌿

 

 

Acerca de mi

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Mònica Moles

Coach, Economista. Consultora de RRHH y formadora. Experta en Mindfulness y desarrollo del Liderazgo consciente

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