Cuando creamos una marca nos proponemos solucionar un problema, una necesidad, un deseo o un anhelo a alguien. Y para ello tratamos de hacerlo de forma relevante y diferencial, para crear valor, preferencia y ser elegido entre las cada vez más ofertas parecidas.

Es por lo que toda marca tiene un propósito, más allá de ganar dinero, tiene una razón de existir, ayudar a alguien. Y ése es el para qué de la marca, su promesa o propuesta de valor.

Por lo tanto una promesa de valor no es una explicación de lo que hace tu marca sino para qué lo hace, el beneficio que obtiene tu cliente con tus servicios. Y para que tu promesa de valor convierta y generar resultados, debe ser directa y clara.

Si no se entiende tu propuesta de valor, dejas de existir, porque lo que no se entiende no se compra.

¿Cómo formular tu propuesta de valor?


Con una frase que resuma el concepto o la idea, fácilmente entendible y recordable.

Fíjate, no es lo mismo decir que Instagram es una plataforma digital para subir fotos y videos
que decir que Instagram es una plataforma de transformación digital de tu negocio para aumentar tu visibilidad, crear engagement con los usuarios, humanizar tu negocio, generar tráfico a tu web y promocionar tus productos de forma visual.

En el primer caso mostramos las características de la plataforma; en el segundo; los beneficios, en este caso enfocado al el mundo de los negocios.


La fórmula ideal para definir tu propuesta de valor

Qué haces + A quién + Cómo + Para qué

Por ejemplo,
no es lo mismo «Realizamos tratamientos cosméticos de alta calidad» que «Rejuvenecemos la piel de mujeres maduras con tratamientos del alta tecnología para que se sientan guapas y femeninas»

Qué haces = rejuvenecer la piel

A quién = mujeres maduras

Cómo = con tratamientos de alta tecnología

Para qué = para que se sientan guapas y femeninas

¿Dónde comunicar tu propuesta de valor?

En tu web, perfil en redes sociales, firma de tus emails, video corporativo, anuncios, «elevator pitch», ..

Pero tu propuesta de valor no es un slogan, claim publicitario o tagline, es una promesa que no puede cambiar, lo único que cambia es la forma de comunicarla, según el medio, momento, soporte, objetivo, .. en cada caso.

Por último, no olvides que tu propuesta de valor debe ser

Creíble, que tu marca tenga la capacidad de cumplir lo que promete

Coherente, que todas las acciones de comunicación de tu marca estén alineadas.


Y ahora dime, ¿Cuál es el para qué de tu marca?

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Coach, economista, formadora, copywriter, instructora de mindfulness y meditación

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