Tenemos objetivos, los formulamos, pasamos a la acción y no siempre conseguimos los resultados que queremos.

Entonces acabamos desanimándonos, creemos que no valemos para ello, que no somos sufienctes, que la suerte la tienen otros, .. y abandonamos.

En nuestra cultura lo habitual es interpretar lo que no nos funciona, los errores y fallos como fracasos, en vez de oportunidades para aprender, probar hacerlo distinto, volverlo a intentar hasta conseguirlo.

¿Cuántas veces Edison se equivocó hasta lograr inventar la lámpara de incandescencia?

La clave es comprometernos con nosotros mismos, con nuestros objetivos.

Cuando nos comprometemos con lo que deseamos dejamos de encontrar justificaciones y excusas que nos empequeñecen y nos alejan de la vida que queremos.

Dejamos de encontrar razones que nos mantienen en nuestra “zona de confort”, esa zona conocida aunque no sea la que nos gustaría, es una zona cómoda porque no necesitamos hacer ningún esfuerzo para cambiar nada.

Pon el foco de atención en lo que depende de ti

Si seguimos haciendo lo mismo, los resultados van a seguir siendo los mismos, los que ya tenemos.

Atrévete a probar. Cambia, ábrete a hacerlo distinto, aprende de tus propios errores y sigue avanzando.

Cuanto antes lo hagas y más veces te equivoques, mejor, más cerca estarás de conseguirlo.

Te invito a dibujar 2 círculos concéntricos, en el exterior escribe todo aquello que te preocupa y no depende de ti; y en el exterior, todo aquello que depende de ti y puedes influir.

Observa tus círculos, ¿cómo puedes expandir tu círculo interior?

Escribe todo aquello que depende de ti, al 100% y comprométete contigo mismo, pasa a la acción.

¿Qué vas a hacer distinto ahora para alcanzar tus objetivos?

Observa tu lista de todo aquello que depende de ti, y elige por dónde quieres empezar, ¿qué necesitas?

Déjanos tus respuestas en el blog, nos encantará saber cómo ayudarte más.

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Coach, Economista e impulsora de Mindfulness en las empresas.

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