Estos momentos de confinamiento por el Covid-19, son muchas las horas que pasarás en casa con tus hijos, y transitar esta situación sin saber cuánto tiempo durará no es fácil para nadie.

Momentos de aburrimiento, de tensión por no poder salir como antes y de preocupación por las noticias diarias en la prensa, de los medios, … requieren buenas dosis de calma, mentalidad positiva y creatividad.

Te entiendo perfectamente porque yo ya llevo desde finales de enero en casa, de reposo absoluto, me fracturé el calcáneo y desde entonces no he podido poner todavía el pie en el suelo, sin poder seguir con mi actividad profesional, mis hobbies, además con la necesidad de tener que depender de los demás para que me ayuden en lo más básico.. y aquí estoy, en estos momentos, agradecida por la oportunidad de poder contribuir.

La práctica diaria de mindfulness ha sido clave para mí todo este tiempo, me ayuda a mantenerme en equilibrio, a calmar mis pensamientos, a relajar el cuerpo y aprender a mirar las situaciones con desapego, desde una perspectiva más amplia.

Es posible que hayas oído hablar de esta técnica pero nunca la hayas probado o tal vez un tiempo tuviste ocasión de conocerla pero luego la olvidaste o quizá seas ya practicante con experiencia; en cualquier caso, hoy es un buen momento para practicar y además compartirla con los más pequeños de casa, les ayudarás a entrenar el músculo de su atención y a aprender a descubrir y regular sus propias emociones.

La mejor forma es hacerlo fácil, sin expectativas de cambios inmediatos y como un juego.

La respiración de la rana

Te invito a que empecéis con un sencillo ejercicio de respiración, como el de la rana

Podéis hacerlo estirados boca arriba o sentados, imaginando que sois una rana. En silencio, respirad con normalidad y poned  atención a vuestra respiración.

Podéis llevar vuestra mano a la barriga y notar cómo se hincha cada vez que inhaláis y cómo se deshincha al exhalar.

No se trata que hagáis nada más, sólo que permanezcáis atentos a vuestra respiración, y a la sensación de vuestra barriga al respirar.

Notad cómo a medida que hacéis el ejercicio, os sentís más relajados y vuestra mente se va relajando también, vais soltando tensiones y todo aquello que ahora no necesitáis..

A veces os distraeréis pensando en otra cosa y os olvidareis de notar cómo la barriga sube y baja, pero no pasa nada, eso es lo que hace la mente, simplemente cuando os deis cuenta, amablemente lleváis de nuevo vuestra atención a notar las sensaciones de vuestra respiración.

Permaneced el tiempo que necesitéis en este ejercicio, y cuando sea suficiente, regresad. Notad qué es distinto ahora, qué cambia.

La constancia, repetir ejercicios como éste, en distintos momentos del día o siempre a la misma hora, es lo que hará que empecéis a notar cambios, favoreciendo especialmente vuestra salud y bienestar.

Seguiré mañana con nuevas propuestas para  practicar mindfulness en casa, con niños, adolescentes, en pareja, y más!

Si te ha gustado, compártelo para que otras personas como tú, puedan beneficiarse de la práctica de mindfulness.

Estamos juntos, y juntos saldremos adelante.

Un abrazo,

Mònica

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Coach, economista, formadora e impulsora del mindfulness en las empresas

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