Empiezan los colegios, parece que ahora ya todo vuelve a la normalidad tras unos días de vacaciones, de descanso y desconexión de obligaciones y prisas, ..

Como comentamos en el artículo anterior,  para muchos ese regreso es una especie de trauma por el adiós al sol, la playa, los viajes, la naturaleza… sin embargo de nosotros depende cómo queremos que sea nuestro día a día, nuestro nuevo «curso».
Solemos volver muchas ideas, deseos, anhelos , sin embargo muchos de ellos quedan por cumplir..

A mí también me pasaba, volvía con listas de cosas por cambiar y cuando llegaba el «final de curso» me daba cuenta que muchos de los propósitos habían quedado apuntados en la lista de tareas pendientes.

No entendía cómo después de un año entero había cometido de nuevo los mismos errores, parecía una experta en volver a tropezar con los mismos errores.. las urgencias, las peticiones de los demás, los imprevistos, .. hasta que me di cuenta por donde estaba el fallo..

¿Quieres saber cómo lo he conseguido?

En el artículo de hoy te comparto la metáfora de las piedras que ilustra muy bien la estrategia que hoy quiero compartirte.

“Un experto en gestión de empresas quiso sorprender a los participantes de su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:

– ¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?

Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó:

-¿Está lleno?

Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes. El experto sonrió con ironía y repitió:

– ¿Está lleno?

Esta vez los oyentes dudaron:

– Tal vez no.

– ¡Bien!

Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.

– ¿Está bien lleno? preguntó de nuevo.

– ¡No!, exclamaron los asistentes.

Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.

-Bueno, ¿qué hemos demostrado?, preguntó.

Un alumno respondió:

Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.

-¡No!, concluyó el experto:

Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después”.

Te invito a poner nombre a tus piedras grandes, esas piedras importantes y clave que no pueden faltar en tu vida, en tus proyectos, en tu empresa. Pon nombre también a tu piedrecillas, a tu arena, a tu agua; colócalas en tu plan y … ¡arranca el «nuevo curso»!

¿Quieres que te acompañe a diseñar tu estrategia?

Contáctame sin compromiso y vemos conjuntamente de qué manera vamos a conseguirlo. Estaré encantada de compartir otro proyecto de éxito contigo también.

¿Es momento ya de conseguir los resultados que esperas?

Muchas gracias por leerme,

Un abrazo y ¡hasta pronto!

Mònica

 

¿Quieres atraer abundancia a tu empresa?
más información
The following two tabs change content below.
Coach, economista, formadora e impulsora del mindfulness en las empresas

Latest posts by Mònica Moles (see all)

0

Tu carrito