La meta principal de toda empresa es conseguir clientes. ¿Qué sería un negocio sin personas que compran sus productos o servicios? No obstante, para que tu proyecto tenga éxito, debes tener en cuenta muchos otros factores.

A continuación, te desvelo tres claves para empezar a conseguir clientes interesantes:

Ten claros tus objetivos

Antes de poner en marcha tu proyecto, es indispensable que fijes cuáles son tus objetivos generales. Y por supuesto, a medida que tu negocio avance, necesitarás  pensar qué quieres lograr a corto, medio y largo plazo.

Conseguir clientes podríamos decir que es un gran objetivo y para lograrlo necesitarás dividirlo en objetivos menores o metas. Para alcanzar todos tus objetivos es necesario que empieces formulándolos SMART: específicos, medibles, alcanzables, responsabilizados y temporalizados.

Algunas cuestiones que te ayudarán a clarificar y alcanzar tus objetivos:

  • Cuál es tu situación actual y cuál es tu situación deseada
  • Qué recursos necesitas
  • Cuándo quieres conseguirlo
  • Para qué quieres ese objetivo, descubre el valor que hay detrás del mismo
  • Cómo será cuando lo consigas
  • Cómo te sentirás
  • Qué será distinto

Piensa en tu cliente ideal

Definir tu público objetivo es de vital importancia. Un error común en muchos negocios es invertir más tiempo pensando en el producto o servicio de la empresa, en las características de lo que ofrecen, cómo prestan el servicio;  que en el propio cliente, sus necesidades, sus problemas, lo que desea resolver.

Es necesario que la figura del cliente esté en el centro y todo gire alrededor suyo, porque es él quien va a realizar la compra.

Puede que suene obvio pero, antes de poner en marcha cualquier negocio, es necesario definir a quién va destinado. Por ello, es fundamental definir quién es nuestro target o cliente ideal.

Todos los detalles cuentan: desde datos más generales, como la edad, género, nivel económico o estudios, hasta los más profundos, como intereses, aspiraciones, motivaciones, miedos o frustraciones.

Personaliza tu cliente y piensa en él cada vez que tomes una decisión o hagas una estrategia de marketing. En ocasiones, centramos demasiado la atención en nuestro propio producto o servicio, cuando en realidad el cliente es uno de los pilares básicos para que tu negocio funcione.

Define tu propuesta de valor

Ya hemos visto que el quién es fundamental en toda empresa. No obstante, cualquier negocio necesita tener una propuesta de valor propia y especializada. Aquí es donde entra en juego el qué. ¿Qué es lo que te hace ser único? ¿Por qué tu cliente debería comprarte a ti y no a otro?

Tu negocio debe aportar algo diferente de lo que ya hay en el mercado. De lo contrario, pasará desapercibido y acabará desapareciendo. Para ello, potencia tus puntos fuertes y destaca qué aspectos te hacen exclusivo y auténtico.

Para saber cómo diferenciarte, lo primero que debes hacer es escuchar a tu público, y a continuación, investiga qué ofrece tu competencia. Obsérvales, analiza cuáles son sus estrategias, qué puedes mejorar y de qué modo puedes aportar tu valor añadido. Empieza comunicando por qué tu servicio es valioso.

¡Un abrazo y hasta pronto!

Mònica

 

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Coach, economista, formadora e impulsora del mindfulness en las empresas

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