El frasco de la calma es una conocida técnica educativa para ayudar a los niños a gestionar sus emociones y a reducir los estados de ira y ansiedad.


Para estos días de confinamiento en casa, puede ser una actividad divertida, creativa y terapéutica para toda la familia, además favorece nuestra atención, concentración y nos entrena a mantener el foco en lo que queremos conseguir.


¿Qué necesitas para hacer un frasco de la calma?


-Un bote de cristal o plástico con tapa, mejor si puede ser transparente.
– Purpurina, puedes elegir tonos claros, son más relajantes.
– Pegamento líquido transparente.
-Agua.
-Colorante alimentario para darle color al agua.
-Una cuchara sopera y otra de postre.


Llena el bote con agua, hasta 1/8 del mismo.

Añade 2 cucharadas soperas de pegamento y 4 cucharitas de purpurina.

Remueve y añade unas gotas de colorante.

Acaba de llenar el bote de agua, añade purpurina si falta, y cierra el bote.


Se trata que cada vez que necesitéis recuperar la calma, agitéis el bote.

Nota cómo mientras lo hacéis, liberáis emociones, tensiones, ..


Cuando sea suficiente, observad con atención cómo desciende la purpurina hasta posarse.


Disfrutad del efecto relajante de vuestro bote de la calma.

¿Quieres saber más técnicas y recursos para mantener la calma y cómo utilizarla como palanca de cambio?

Déjame tus comentarios en el blog, me gustará saber cómo ayudarte más.

Muchas gracias por compartir.

Un fuerte abrazo,

Mònica

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Coach, economista, formadora e impulsora del mindfulness en las empresas

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