Confinados, teletrabajando, aislados de muchas personas que amamos, desde hace más de 40 días; se le suma a la crisis que estamos viviendo por el virus de la Covid-19, el virus del miedo; un miedo que no nos gusta mostrar porque pone en evidencia nuestra vulnerabilidad, un miedo que a su vez nos bloquea y nos paraliza.


El miedo a la incertidumbre, a lo que pasará cuando salgamos, al mundo distinto al que necesariamente nos tendremos que adaptar si queremos afrontar con éxito los desafíos que nos esperan.


El miedo es una emoción inherente al ser humano, y tiene su función positiva, porque es nuestro mecanismo de defensa, el que nos protege y nos alerta de los peligros que nos podemos encontrar.


El problema aparece cuando ese miedo se vuelve descontrolado y corre como un caballo desbocado frenando nuestra capacidad de razonar, de reaccionar de forma objetiva, reduciendo también nuestros talentos, nuestra intuición y nuestra creatividad.
Necesitamos aprender a convivir con nuestro miedo, porque siempre va a estar presente, la clave es aceptarlo.

Aprende a mirarle a la cara, y no permitirle que te empequeñezca, te haga sufrir, y te impida alcanzar tus objetivos y sueños.

Los miedos pueden llegar a ser muy sofisticados y dependen también de cuáles han sido nuestras experiencias pasadas, de nuestra educación, la cultura y sociedad en la que vivimos.


Solemos incluso alimentar a nuestros miedos, a veces con falta de información; otras veces, con nuestra forma de pensar, con cómo interpretamos lo que sucede.

» El dolor es obligatorio, el sufrimiento es opcional» Buda

En la entrada de hoy te comparto varias estrategias que a mí me funcionan para mantener a raya mi miedo.

Vuélcalo sobre el papel


Te invito a que escribas todo aquello que tiene que ver con tu miedo, vuelca sobre el papel todos tus temores. Y a continuación, léelos en voz alta y ponlos en tela juicio.


Cuestiónalos, tal como propone Byron Katie en su libro «Amar lo que es» analiza todos y cada uno de tus miedos:


¿Esto que pienso, es cierto?
¿Es 100% cierto?
¿Qué razón no estresante para mí tengo para sostener este pensamiento?
¿En quién me convierte?
¿En quién me quiero convertir?

Relativiza


¿Qué probabilidad hay de que eso que piensas, suceda?
Y si sucediera, ¿qué opciones tendrías?


Cuando te permites imaginar el peor de los escenarios, te ayuda a relativizar y a darte cuenta que aun sucediendo lo peor, siempre podrías encontrar alguna alternativa, y cuando lo haces, tu miedo pierde fuerza.


Si recuerdas algo de aquello que hace tantos años te daba miedo, ¿Cómo lo ves ahora? ¿Qué te hace pensar?

Revisa tu diálogo interno


La forma particular que tenemos de hablarnos es otra forma de alimentar a nuestros miedos, nuestros diálogos internos.


Te propongo que cada vez que sientas miedo te preguntes
¿Cómo me estoy hablando?
¿Qué me estoy diciendo?
¿Cómo se lo diría a la persona que más amo?
Simplemente observa qué es distinto cuando cambias tu diálogo interno.


Motivación y miedo son 2 caras de la misma moneda, el miedo nos frena y la motivación es el motor que nos empuja, nos impulsa a conseguir lo que deseamos.


Podríamos decir que en estos momentos dos son los miedos más fundamentales.

Miedo a la supervivencia


Es el miedo por satisfacer nuestras necesidades básicas, el miedo a no poder cumplir con nuestras obligaciones. Y cuantas más obligaciones y responsabilidades tenemos, mayor puede llegar a ser nuestro miedo.


El miedo a la supervivencia tiene que ver también con el miedo a perder tu trabajo, tus clientes.


Aprovecha la situación que estamos viviendo para invertir en ti, desarrolla tus habilidades, competencias y talentos , potencia también tu autoconfianza ahuyentarás y reducirás sin duda, tus miedos.

Cuenta una leyenda cherokee que Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.


Él dijo, «Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros».
«Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.
«El otro es Bueno – Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:
“¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió: «Aquél al que tú alimentes.»

Miedo al cambio


La incertidumbre y la pérdida de control a lo ya conocido hacen que sientas miedo.


Los hábitos y estrategias que antes te funcionaban ya están dejando de funcionar porque el mundo está cambiando a marchas forzadas, sin haberlo previsto. La palabra crisis viene del griego, que significa cambio.


Cuanto antes lo aceptes y te prepares, antes te adaptarás a la nueva realidad y podrás aprovechar las oportunidades que sin duda también nos trae esta profunda crisis.

Un abrazo y ¡hasta muy pronto!

Mònica

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Coach, economista, formadora e impulsora del mindfulness en las empresas

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