Estarás conmigo que recibir un correo no es lo mismo que enviarlo, y menos si es a puerta fría.

Ponte por un momento en la piel de tu destinatario antes de empezarlo a escribir; seguramente te darás cuenta que igual que el tuyo, llegan a su bandeja de entrada bastantes más correos electrónicos a lo largo del día.

Por eso, si quieres que te lea hasta el final, dile cuanto antes para qué le escribes y en qué le va a beneficiar lo que le compartes.

Sin duda no hay una regla de oro que funcione para todos los casos, pero sí algunos consejos más para evitar que abandone a los pocos segundos de abrir tu mensaje.

Fíjate, evita estos errores:

Escribir sin antes tener un mínimo de información de la otra persona

Infórmate, busca puntos que tenéis en común para poder establecer un vínculo de conexión desde el principio y despertar su interés.

Y si no existe, explícale qué te gusta de él, de lo que hace o su marca.

Explícale brevemente quién eres,  lo que estás buscando y lo que necesitas, ve al grano.

Hacer hipótesis y dar sentadas conclusiones que no tienes certeza

Si tomas como ciertas determinadas ideas sin haberlas antes investigado y contrastado, hará que pierda la confianza y quiera abandonar el texto cuanto antes, porque no se va a sentir identificado con lo que le estás contando.

Hablar sólo de ti sin decirle por qué debería escucharte

Es muy común en la mayoría de marcas, centrar la atención en sí mismas, olvidándose que lo único que le importa a su cliente es resolver su problema, la necesidad que tiene y, a poder ser, cuanto antes.

Así que si quieres que te escuche, cambia el foco de atención, porque el protagonista de tu negocio no es más que tu cliente.

Dile con claridad y concreción en qué le va a beneficiar lo que le ofreces, para qué le servirá, cómo le cambiará la vida. Expresa en palabras cuál es tu propuesta de valor, no des nada por sentado y evita que tenga que invertir tiempo en adivinarlo, porque puedo asegurarte que  jamás lo hará.

Pedir cuando aún no te conoce

¿Le harías un favor a alguien que no conoces de nada?

Probablemente te cueste más hacerlo que si es para un buen amigo tuyo, porque todavía no le conoces y no confías en él.

Y lo mismo sucede a la hora de comprar un producto o servicio. Si quieres que te compren, antes tienes que conseguir que te quieran y confíen en ti.

Destina tiempo romper esa barrera ofreciéndole contenido gratuito, algún recurso que le ayude a resolver lo que necesita; envíale una muestra gratuita para que lo pruebe, .. empatiza con tu cliente.

Terminar sin decirle qué esperas que haga después de leer tu correo

Dile claramente qué quieres que haga después de haber leído tu correo porque sino, seguramente nunca lo hará.

Y ahora dime, ¿qué te han parecido estos consejos? ¿Añadirías alguno más?

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Coach, economista, formadora, copywriter, instructora de mindfulness y meditación

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